Corrían los primeros días del mes de abril de 1980 en la
bella isla de Cuba. En cada provincia, ciudad y pueblito la vida era la misma: “Una
lucha constante por la sobrevivencia”. Pero un hecho inesperado rompe la
monotonía de todo el país: “Un grupo de cubanos entran a la Embajada del Perú al
estrellar un ómnibus público contra las rejas de la sede diplomática”. “Los que
estábamos en la isla no dábamos crédito a lo que estaba sucediendo”. “Parecía
algo increíble”.
En medio
de la confusión y el asombro del pueblo, el gobierno cubano anuncia que retira
la guardia que protege a la Embajada del Perú. Cuba le pide a Perú que le
entregue a los intrusos. El gobierno peruano se niega a entregarlos y en solo
48 horas más de 10,000 personas habían logrado entrar a la embajada. Es así,
como aquella cantidad de cubanos, estuvieron viviendo hacinados en los jardines
de la embajada, mientras esperaban un salvoconducto para poder salir de Cuba.
Pero en
unos días sucede algo más asombroso todavía… Estaba yo en la Oficina de
Inmigración de Holguín, solicitando un permiso para venir de visita a Estados
Unidos, por medio de la Cruz Roja Internacional, para visitar a mis padres y a
mis hermanos que vivían acá desde 1969. Había una cola inmensa para entrar a
las oficinas y en medio de todos los allí presentes, comienza a correr la voz
de que había salido en el Granma, que el Gobierno de Cuba había habilitado el
Puerto del Mariel, para que embarcaciones de Estados Unidos pudieran ir a
buscar a sus familiares a la isla. “No podíamos creer lo que estábamos
escuchando”. En solo unas pocas horas cuando regresé a Banes había dos
embarcaciones en el Mariel, y a los pocos días ya eran incontables.
Para más
asombro todavía, Fidel habla y le dice al pueblo que el que se quiera ir del
país lo puede hacer. Mientras tanto, el servicio de guardacostas de Estados
Unidos se lanza al mar para proteger sus costas y ayudar, en caso de que fuera
necesario, a las embarcaciones de todos tamaños que estaban surcando el
Estrecho de la Florida. A su vez, El Presidente Jimmy Carter demuestra buena
voluntad hacia los cubanos que trataban de conseguir la libertad y se supo del apoyo que el Estado de la
Florida le estaba dando a los que llegaban a sus costas. Un momento donde se intensificó
el éxodo por el Puerto del Mariel. Por la vía marítima del Mariel llegamos a
las Costas de la Florida, 125,000 ciudadanos cubanos. CONTINUARÁ...


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